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El poder y el movimiento están íntimamente conectados

Hay ejercicios físicos que fomentan sentimientos de empoderamiento.


Toma el Haka, p. ej. El Haka es un baile, a menudo realizado en grupo, que se origina con el pueblo maorí, pero ha sido popularizado por el equipo de rugby de Nueva Zelanda, los All Blacks, que realizan el baile antes de cada partido. El Haka se caracteriza por movimientos empoderadores como expandir enormemente el pecho, pisar fuerte con los pies y golpear los muslos.


Participar en un baile coordinado como este, puede ser emocionante, pero el Haka es especialmente efectivo, porque cada movimiento está diseñado para mostrar poder e intimidar a los oponentes.


Este baile es un ejemplo perfecto de cuán conectados están el movimiento y el poder. De hecho, la mente humana detectará ciertos movimientos corporales como poderosos o impotentes.


En un estudio de 2015, realizado por el autor y el biólogo Nikolaus Troje, se les mostraron imágenes de figuras delineadas que se movían en una pantalla a cien participantes. Las figuras eran solo líneas y puntos básicos destinados a representar las extremidades del cuerpo humano. A medida que estas figuras realizaban movimientos y gestos, se pidió a los participantes que las calificaran como poderosas o impotentes.


Los resultados mostraron que las personas reconocen los movimientos expansivos, como los movimientos amplios de los brazos y los pasos grandes, saltarines y con cuerpo, como poderosos. Por el contrario, los movimientos más pequeños y más restringidos o contraídos se reconocen rápidamente como representativos de la impotencia.


Dado que los movimientos del cuerpo revelan con tanta claridad nuestros sentimientos subyacentes, es importante tener en cuenta los gestos que haces cuando te diriges a una audiencia.


Por ejemplo, en un estudio de 1998, las personas interpretaban cualquier gesto o postura que haga que parezcan más pequeños, como un signo de impotencia. Esto incluye una postura contraída, con la cabeza hacia abajo y los hombros caídos hacia adelante. Pero también incluye contracciones musculares más sutiles, como tener expresiones faciales tensas.


El estudio también mostró que, cuando las personas levantan la mano alrededor de su cuello, esto se ve como una clara señal de impotencia. La razón es que este es un movimiento instintivamente defensivo, destinado a proteger la arteria carótida vulnerable que corre a lo largo del costado del cuello. Nuestro cuerpo haría este mismo gesto reactivo si fuéramos atacados por un depredador y, sorprendentemente, todavía lo hacemos en situaciones vulnerables, ¡como pararse frente a extraños dando un discurso!


Así que, la próxima vez que negocies un contrato o trates de impresionar a una audiencia, ten esto en cuenta y usa un lenguaje corporal abierto y expansivo como lo haría un valiente guerrero maorí.


Para aprender cómo adoptar un lenguaje corporal poderoso, separa una llamada gratuita de 20 minutos para conocerme y descubrir cómo puedo ayudarte mediante el programa de coaching individual que ofrezco.


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Eres increíble.


Matías

Coach Social



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