Cómo Revertir una Situación Vergonzosa

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Cómo revertir una situación vergonzosa y sobrevivir en el intento


¿Cómo revertir una situación vergonzosa? Vamos a hablar de esto, vamos a ver un paso a paso que te va a ayudar a moverte hacia adelante sin sentirte mal contigo mismo en el camino. Y qué mejor referente para hablar de esto que yo que soy un experto haciendo el ridículo y también saliendo de estas circunstancias.


Es más, déjame enseñarte cómo emplear estas oportunidades a tu favor para verte como una persona aún más carismática y con más confianza. Esto es oro para las personas que quieren lucirse, que realmente quieren mostrar a los demás que pueden manejar distintos tipos de situaciones que, inevitablemente, se presentan en nuestro camino. No lo dudes, va a venir, va a llegar un momento en donde te ocurra, y qué mejor ocasión para mostrar tus habilidades.


Así que empezamos, como siempre, directo a la vena: información realmente útil que podrás colocar en acción ni bien termines de leer este artículo.


Cómo Revertir una Situación Vergonzosa


1. No reacciones exageradamente


El error más común de las personas es que reaccionan exageradamente y sacan fuera de proporción lo que les acaba de ocurrir. Es esto, exactamente, lo que hace que las personas recuerden más aún el suceso, ya que, en vez de moverse hacia adelante, se detienen y llaman aún más la atención a lo ocurrido. Así que no lo saques fuera de proporción, no exageres, no reacciones, solo recuerda que esto es un evento muy subjetivo en el tiempo, muy pequeño.


Las personas realmente no se están yendo a dormir recordando esto, no se están levantando al día siguiente recordando esto. Tú lo estás haciendo, los demás; con un poco de suerte, tienen una vida y tienen más problemas en su día a día que solamente que pensar en ti todo el tiempo. Así que muévete hacia adelante, no te quedes ahí, tú lo estás sacando fuera de proporción.


Y para esto recuerda lo siguiente: las personas no están evaluando necesariamente lo que te ocurrió, sino cómo lo manejas. Las personas observan cómo te comportas ante ese tipo de situaciones en vez de juzgarte por lo que te haya ocurrido. Así que tienes que volverte bueno manejando este tipo de situaciones para que las personas puedan ver lo admirable de tus habilidades dentro de este tipo de contextos.



Por ejemplo, a lo primero que tienes que prestarle atención es a tu subcomunicación. Tu lenguaje corporal muestra evidencias de cómo te estás sintiendo: si te sientes avergonzado, si te sientes intimidado, si te sientes quizá inseguro o insegura. Esto lo vas a transmitir a través de tu lenguaje corporal. Por eso lo primero que debes hacer es estar plenamente consciente de tu cuerpo: ¿Cómo estás sentado? ¿Cómo te mueves? ¿Estás exagerando tus movimientos porque estás un poco exaltado? ¿Estás hablando calmadamente que es como deberías hablar? ¿Mantienes buen contacto visual o estás desviando la mirada en señal de vergüenza?


Contrólate: habla lento, despacio, lo suficientemente alto y ocupa el espacio en donde te encuentras cómodamente, siempre sintiéndote súper bien en tu propia piel. Tu lenguaje corporal es el primer punto que deberías tener bajo control y, de hecho, eso está dentro de tu control. Toma acción.


2. No niegues lo que acaba de ocurrir


Mejor aún, admítelo. Es en este punto en donde empiezas a aprovechar la oportunidad de lo acontecido.


Yo, por ejemplo, soy bastante torpe y algo que me sucede bastante es que dejo caer la copa de vino en reuniones: usualmente soy el primero en manchar la mesa. Pero lo último que hago es tratar de disuadir a las personas de lo que acaba de ocurrir. De hecho, lo que hago es admitir lo torpe que soy.


Y cuando lo hago, las personas se ríen conmigo (afortunadamente, la mayoría). Así puedo aprovechar la oportunidad para hacer más conversación, sacar anécdotas.



Cuando algo así suele suceder me rio de mí mismo, lo cual denota confianza y liderazgo, ya que empiezo a hablar ligeramente de la situación, sin exagerar, simplemente comento que esto es algo que siempre me suele ocurrir: “no es la primera vez que van a presenciar esto, tampoco la última, así que vayan acostumbrándose”. Y me rio de la situación. Cuando hago esto, muchas personas se ríen conmigo.


Esto es lo que quiero que hagas en este tipo de situaciones. Ríete, despréndete de lo sucedido. No te identifiques con lo que acaba de suceder. No te sientas triste, no te dejes arrastrar.


Despréndete. Esto es liderazgo, esto es confianza, esto es carisma. Tenlo siempre en cuenta.


Mejor aún, expresa cómo te sientes. Algo como: “sí, me siento torpe y un poquito avergonzado, pero, seguramente de acá a unos 30 minutos, ya no”. Cuando digo eso, muchas personas se ríen conmigo. Admito como me siento en el momento y quizá puedo contar brevemente una anécdota cuando eso me ocurrió en alguna otra ocasión.

Cuando lo hago, en vez de desviarlo, que lo hace aún más obvio, empiezo a integrar a las personas, porque empiezan a contar anécdotas de momentos en los que pasaron algo similar. Al dar ese primer paso como todo un líder, las personas se animan y ganan más confianza para contar sus propias historias de situaciones vergonzosas.

Así que, es importante que tomes esto en consideración y que juegues con la oportunidad. Aprovéchala, úsala como tema de conversación.



3. Muévete más allá de la situación


Tienes que pasar la página y seguir hacia adelante, pero ¿Cómo haces esto? Primero, debes tener en cuenta los dos anteriores pasos: no sacarlo de proporción, no reaccionar, ser más consciente en tu lenguaje corporal, no negarlo, emplearlo a tu favor y aprovechar la situación para armar más conversación y conocer más a las personas.

Luego de los pasos 1 y 2 ya puedes generar otros temas de conversación que te pueden llevar a superar el momento, pero, nuevamente, ¿Cómo haces esto? Usualmente, tiene que ser un cambio sutil, no muy obvio, porque luego las personas pensarán que quieres pasar muy rápido la página debido a que te sientes avergonzado por lo sucedido.


Así que tienes que hacerlo sutilmente. Cuando suceda algo así y generes conversación de lo sucedido, integras a las personas, cuentas anécdotas y escuchas historias. Luego de que suceda esto, puedes usar estas mismas historias o anécdotas para saltar a otro tema de conversación.


Sigamos con mi caso. Cuando la persona que está a mi costado también me cuenta que suele derramar el vino cuando está con invitados, le puedo decir lo siguiente: “hablando de vinos, hay un festival muy interesante que se viene la próxima semana, no sé quiénes de ustedes quisieran acompañarme”. Ahí ya estás cambiando de tema utilizando como gancho el anterior tema de conversación. De esta manera puedes moverte y pasar la página sutilmente como todo un carismático.


Y así es como llevas a cabo este pequeño proceso para superar esas situaciones vergonzosas, pero no solo eso, también revertirlas a tu favor.


 

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Matías Yabar-Dávila


Empresario, Coach De Vida y De Alto Rendimiento


 

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