5 Hábitos que Matan tus Conversaciones

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5 Malos Hábitos que te Hacen Ver Aburrido en una Conversación


Si estás preguntándote por qué tienes malos resultados con tus conversaciones o estas no llegan a nada, es posible que se deban a 5 hábitos nada favorables que cometes sin saber y que debes corregir para realmente conectar con los demás. No te preocupes que te enseñaré cómo revertirlos para que adquieras una verdadera maestría en tus palabras.


En este video también descubrirás:


  • Por qué tus preguntas espantan a los demás.

  • Por qué no conectas con la gente a pesar de tener cosas en común.

  • Por qué haces sonidos extraños cuando hablas sin darte cuenta.


5 Hábitos que matan tus conversaciones


1. Piensas mucho en lo que tienes que decir


Esto solo pone bastante presión sobre ti, así que olvídate de eso porque te saca del momento presente e interrumpe el flujo normal de una conversación. Mi sugerencia es que, en vez de pensar que es lo mejor que puedes decir, inviertas ese tiempo en prestar atención a todos los detalles. Presta atención a lo que están usando las personas: accesorios, ropa, el color de los ojos; presta atención a cada historia que escuchas: al contexto, al ambiente, etc. Esto te entrenará a mantenerte presente en el momento sin importar donde te encuentres.


Así que ya sabes, mantente presente con extrema atención. Deja que las historias e ideas lleguen a ti y salgan de ti. Imagínate cómo conversas con un amigo o con tu familia. No sobreanalizas. Simplemente fluyes. Ve con la corriente.


2. Usas preguntas cerradas


Aquí ni siquiera le estás dando una oportunidad a las personas para que conversen contigo. Ellas nunca podrán explayarse, nunca podrán entrar en una conversación más profunda. Les estás quitando la oportunidad de conocerte y que ambos puedan conectar a través de una excelente conversación. Así que debes eliminar toda potencial pregunta que tenga una respuesta de Si o No.


Utiliza preguntas abiertas: quien, que, donde, cuándo, por qué y cómo. Así indagas mejor y los obligas a pensar en respuestas más elaboradas.



3. Equiparas tus experiencias con las de los demás


Esto suele ocurrir cuando alguien está contando algo: quizá una historia muy emotiva (el día que perdió a un ser querido, quizá el día que perdió a su mascota o el día que hizo el ridículo en esa exposición tan importante) y luego entras tú a decir “yo también”. En ese momento le estás quitando el protagonismo, se lo arrancaste como un buen ladrón y te hiciste tú el protagonista de la historia en vez de dejar que la otra persona termine la suya. No sabes lo irritante que es. No te conviertas en esa persona.


Conviértete en aquel que deja que los demás cuenten su bendita historia y te amarán por eso. Incluso si alguien más los interrumpe diciendo “yo también”; cuando termine de hablar puedes devolverle la palabra a esa persona que inicialmente estaba contando su anécdota. Algo como: “Hey, te quedaste aquí. Estaba muy interesante, por favor termina de contar tu historia”.


No necesitas usar ese momento para probar lo asombroso que eres o cuánto has sufrido. Las conversaciones no son una oportunidad para promocionarte, solo escucha.


Otra cosa que no debes hacer es comparar tu experiencia con la de esa persona. Nunca será lo mismo, nunca será igual. Si esa persona perdió un ser querido o su mascota, su experiencia es única e individual. La tuya, bajo cualquier otra perspectiva, siempre será diferente.



Así que, si tu intención es aliviar el malestar de una persona, de alguien que te cuenta algo triste o algo vergonzoso, algo en donde entras tú para escucharla, no te compares, solo escucha. Y si tienes una buena historia que contar, guárdala para otra ocasión. Las personas no pueden asociar su propia experiencia a la de otra y, aunque las intenciones sean buenas, solo escucha, es el mejor remedio para cualquier cosa que una persona te quiera contar.


4. Abundas en detalles


A la gente no le importa la cantidad de detalles que puedes agregar a una historia. Por lo menos esos datos, esas cifras que suelen ser insignificantes como el año que fuiste a ese país o el nombre de aquellas personas que conociste en ese entonces. Yo recuerdo que, cada vez que contaba algo, trataba de recordar datos que no eran importantes: trataba de recordar cosas e invertía entre 10 a 20 segundos tratando de recordarlas y, al final de cuentas, perdía completamente la ilación. Veía claramente cómo las personas se desviaban. Las perdía y perdía ese interés que inicialmente pude haber obtenido de ellas.


Así que, no te preocupes por esos detalles. Lo que realmente les importa a las personas en realidad eres tú. Quieren conocerte a ti. Ellas quieren saber lo que estás contando a nivel emocional. Ese es el tipo de cosas que las personas recuerdan cuando están camino a casa: recuerdan el evento, la experiencia bonita de haberte conocido y, muy probablemente, es lo que tú también haces cada vez que sales de un evento. Luego de haber disfrutado de haber conocido un grupo increíble de personas, empiezas a recapitular esos momentos importantes en tu cabeza y no estás tratando de recordar datos o información innecesaria.


Así que, en vez de preocuparte por añadir datos a lo que estás contando, pregúntate ¿Cómo me hace sentir lo que estoy contando? Las personas recuerdan las emociones que transmites, no la información que das.



5. Haces sonidos raros al tener una conversación o al escuchar sobre todo.


Ahí está. Lo dije. Muchas personas hacen sonidos raros que, en el mejor de los casos, simplemente son monótonos o repetitivos. Pero, en el peor de los casos, son molestos como “uh huh”, “mmm”, “ajá”.


La verdad es que no son necesariamente la peor cosa del mundo. Pero podrías aprovechar ese momento para ampliar tu vocabulario. Recuerda que el punto de tus conversaciones y en general de cualquier interacción es hacer la diferencia. Eso te permitirá resaltar realmente y ser una persona que los demás recuerden siempre.


Entonces, una manera sencilla de ser más memorable es empezar a cambiar tu diccionario de palabras y de gestos por unas que de hecho contribuyan a la conversación de una manera un poquito más estratégica como las que voy a compartir a continuación contigo. Así que ya sabes, deja esas muletillas. Solamente están interfiriendo, llenando el vacío; hay alternativas.


Vocaliza palabras completas para demostrar interés: mejora tus diálogos con frases como “entiendo tu punto” o “tienes toda la razón” o endulza lo que estás diciendo con “eso es muy lindo” o “eso es increíble”. Mostrar empatía impresiona a las otras personas y las anima a continuar.


Entonces, de esta manera, no solo te verás como alguien más articulado, sino que tu contraparte sentirá que realmente estás prestando atención.



Recapitulemos


  • En vez de pensar en lo mejor que podrías decir en ese momento, simplemente presta atención. Deja que las ideas entren y salgan. Deja que fluyan como si conversaras con un buen amigo.

  • Quizá estás haciendo preguntas cerradas. Olvídate de estas. Elimínalas de tu vocabulario. Empieza a hacer preguntas abiertas que inicien la conversación.

  • No compares tu propia experiencia con la de otras personas. Nunca es lo mismo. Y menos aún, nunca interrumpas la historia de alguien más con un “yo también”. Mejor que eso, escucha con suma atención y guarda tu historia para otra ocasión.

  • Olvídate de los detalles cuando estés contando una historia. Esto no es importante, solamente enfócate en la emoción de lo que estás transmitiendo.

  • No hagas sonidos raros. Mejor que eso, reemplaza tu vocabulario por palabras que, de hecho, contribuyan a la conversación como “entiendo tu punto” o “tienes toda la razón”. Esto mejorará considerablemente la impresión que los demás tienen sobre ti.


Acción de la semana


Enfócate en uno de estos hábitos a lo largo de toda la semana y brinda una de las soluciones que se conversaron en este newsletter. Verás como mejoras considerablemente tus conversaciones.


Y, como siempre, no me canso de escribir para ustedes. Me parece increíble hablar de estos temas. Es algo que realmente me fascina. Y me encantaría ayudar a la mayor cantidad de personas en este camino. A veces me envían muy buenos correos con sus problemas y tiendo a escribir con esa información.


Y si consideras que eres una de esas personas que necesitas mi ayuda en relación con un coach personalizado, separa tu llamada gratuita de 10 minutos conmigo para que te enteres en qué consiste mi programa “Socialmente Increíble” y yo enterarme como te puedo ayudar a ti. El coaching es como hacer un traje a medida que te queda perfecto, ya que la estructura que ya llevo la adecuo a tus problemas, a tus debilidades y a tus fortalezas que son solamente tuyas. Y es por eso que te puedo dar resultados en una fracción del tiempo que te tomaría a ti recopilar la información por tu cuenta, ver videos, leer libros. Así que, si realmente quieres resolver un problema en el lado profesional, personal de tu vida


Y, como siempre, recuerda que eres increíble y que te veré en el próximo newsletter.


 

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Eres increíble,


Matías Yabar-Dávila


Empresario, Coach De Vida y De Alto Rendimiento


 

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