Qué hacer cuando no sabes qué decir

Actualizado: sep 2

Newsletter de video coaching




Qué decir cuando no sabes qué decir para evitar silencios incómodos y mantener conversaciones fluidas.


¿Qué hacer cuando no sabes qué decir?, ¿Cómo comportarte cuando no dominas el tema que están compartiendo en un grupo?, ¿Cómo puedes mantener la dinámica interesante en la conversación de principio a fin cuando te quedas en blanco?


Hoy tengo la carta de un suscriptor que comparte conmigo que el otro día sintió que hizo el ridículo frente a su grupo de trabajo cuando estos estaban compartiendo una experiencia en donde él pretendió conocerla, saber, estar al tanto; cuando en realidad no era así, lo cual produjo un silencio incómodo. Me comenta que las conversaciones para él no son su fuerte a pesar de que no es una persona introvertida, ni tampoco tímida.


Los comentarios del suscriptor están en negrilla cómo aquí debajo en el cuerpo de este artículo para diferenciarlos de los míos.


Qué Decir Cuando No Sabes Que Decir


Voy a compartir con ustedes cómo solucionar este problema para cuando les suceda. Quizás les toque compartir un tema del cuál quizás no conocen mucho. Cómo reaccionar ante este tipo de situaciones, y no solo eso, cómo mantener la conversación interesante aunque no tengas idea de lo que trata la conversación o no dominas el tema.


Empezamos leyendo La carta del suscriptor que dice así:


“Hola coach, espero que te esté yendo increíble. Me suscribí a tu canal hace unas cuantas semanas y estoy disfrutando bastante de tu contenido. Nunca he sido bueno para las conversaciones, es mi talón de Aquiles y es la razón por la que te encontré.


Te escribo porque hace poco salí a una fiesta de trabajo después de mucho tiempo debido a la pandemia. No me considero una persona introvertida ni mucho menos tímida, pero mi problema siempre ha sido enganchar en conversación y continuar sin que se caiga. El otro día sentí que hice el ridículo frente a mis colegas y fue algo que me dejó pensando por varios días. Resulta que entre todos empezaron a hablar acerca de viajes que habían hecho a diferentes partes del mundo. Entre los destinos mencionaron bastantes países de Europa y varios lugares históricos interesantes. Al ser una persona que lee bastante, yo estaba muy al tanto, en teoría al menos, de los lugares que ellos habían visitado y no me contuve a comentar al respecto.”



Siempre digo que es muy importante hacer las cosas que realmente te interesan para convertirte en una persona interesante. Eso significa no necesariamente seguir al grupo, las tendencias, sino realmente enfocarte en hacer cosas que te gustan a ti, cosas que te interesan, cosas que te llaman la atención y que sientes que te nutren, que te divierten, que te relajan y que son parte de tu personalidad. Aquellas cosas que realmente te hacen a ti una persona genuina. Con esto me refiero a que las personas se enamoran de tu vida.


Inicialmente podemos acercarnos quizás a un grupo de personas o una persona porque nos parecen interesantes o atractivas, pero finalmente estas se enamoran de tu vida, de quién eres, quizás de las cosas que tienes en tu vida, las cosas que te ocurren en el momento, tus proyectos actuales, tu trabajo, tus estudios, lo que sabes, tus experiencias.


Entonces es importante que hagas cosas que realmente te interesan, porque cuando haces cosas que te interesan empiezas a conocer a más gente con esos mismos intereses. La lógica detrás de esto es que las personas suelen ir a lugares en donde hay actividades que también les gustan y por extensión vas a conocer a más personas que les gusta las mismas actividades que te gustan a ti, porque son los lugares que elegiste.



Nutre tu vida con actividades interesantes, conocimientos y vas a ver que empezarás a conocer a más personas parecidas a ti y reducirás enormemente el problema de toparte con personas que hablan de cosas que realmente no dominas, cosas de las que no estás al tanto. Seguimos leyendo la carta del suscriptor para responder a su pregunta:


“Luego de un rato uno de ellos decidió preguntarme qué países había visitado en ese momento y con mucha vergüenza solo atiné a decirles que nunca había visitado ningún país de Europa pero que estaba muy al tanto de la historia de cada lugar gracias a los libros. Supongo que no lo pensé demasiado, pero ellos asumieron que yo también había tenido esa experiencia por la forma como lo comentaba. Entonces hubo un buen momento de silencio. Fue muy incómodo y creo que se debió al hecho de que les hice creer que yo también había viajado a esos lugares.”


Si no sabes di que no sabes. Nuevamente, si no sabes, di que no sabes. Esto es algo que noto que es muy difícil de admitir para las personas y sé que tiene que ver bastante con nuestro ego, con la vergüenza de admitir que no sabemos algo. Quizás creemos que es una posición muy débil admitir que no tuvimos una experiencia similar a la que la otra persona nos está contando o que debería ser algo normal, algo que ya deberíamos saber.



Sin embargo esto es un gran impedimento. Cuando no preguntas al respecto, cuando no tienes una duda genuina por aprender, por saber de qué se trata esa experiencia o por preguntar acerca de un tema que están conversando, pierdes la oportunidad de hacer que la otra persona enganche en una conversación interesante contigo.


Personalmente para mí esto fue un tema. Realmente me costó superar el hecho de que podía admitir que no sabía muchísimas cosas y eso arruinaba grandes oportunidades de que las personas se engancharan conmigo en conversación. Cuando tenemos una legítima duda, cuando estamos realmente interesados y preguntamos acerca de la experiencia en vez de simplemente asumir que sabemos, porque creo que la respuesta más común a ese tipo de comentarios es una mirada en blanco y simplemente asentir con la cabeza sin decir nada y esperando que la otra persona no nos pregunte al respecto. Finalmente no sabemos qué responder y con algo de esfuerzo admitimos (porque nos vemos un poco acorralados) que no sabemos nada del tema. Entonces eso no se ve muy bien.


Mejor aún es que cuando alguien toca un tema, simplemente pregunta y repregunta acerca de ese tema cuántas veces puedas para que la otra persona hable de sus propias experiencias, de las cosas que sabe bastante, gracias a que tú le diste esa oportunidad. Entonces solo te tiene a ti para agradecer que le diste la palabra. Si están hablando con un grupo y le preguntas acerca de lo que están conversando, le das oportunidad para que esa persona brille ante los demás contando su versión de la historia.



A la gente en general le encanta dar su opinión acerca de todo. Cuando dan su opinión acerca de algo las personas se sienten bien. Cuando tú eres el responsable de entregar la palabra, de darle oportunidad a una persona de que dé su opinión, entonces la dinámica fluye y la otra persona internamente se siente muy agradecida, no solamente porque la ayudaste a dar su opinión sino porque tuvo un momento para brillar gracias a tu duda.


Así que solamente hay que eliminar brevemente nuestro ego, admitir que no sabemos y usarlo como combustible para hacer que las conversaciones disparen. Hoy en día yo pregunto todo, hasta las cosas más tontas que yo pienso saber. Pregunto y repregunto para compararlo con mi conocimiento actual a ver si hay algo que podría cambiar o si es verdad lo que conocía o quizás no lo era y tengo una perspectiva diferente.


Seguimos con el correo que dice así:


“Debo admitir que cuando alguien habla de un tema del que no estoy familiarizado como por ejemplo algunos deportes o profesiones, me quedo en blanco. Si ya es difícil para mí hacer conversación, me toca la peor suerte cuando las personas empiezan a hablar de cosas de las que no estoy familiarizado.


Siento que los demás empezarán a verme cada vez con mayor incomodidad debido a que no digo nada y al hecho de que me siento incómodo por no saber de qué hablan. “


Es incómodo solo si tú lo haces incómodo. Manténlo simple, no te compliques, no tengas una discusión interna cuando lo que deberías estar haciendo es hacer preguntas clave para obtener respuestas en una interacción. La clave está en hacer buenas preguntas para mantener las conversaciones andando.



Siempre debes entrar a todas las conversaciones asumiendo que tienes algo que aprender, de lo contrario la conversación pierde su propósito. Aprender de ella. Por eso es que tenemos dos oídos y una boca. Úsalos en esa proporción. Toda persona que conozcas sabe algo que tú no sabes. Todos son expertos en algo, intenta descubrir qué es eso y tendrás la llave para interesarte genuinamente por las personas. Toma eso y llévalo adelante en tus conversaciones y verás cómo fluyen.


Espero que te haya gustado la respuesta en este artículo. Sabes que puedes contactarme en coachsocial.net para descubrir el resto de mis redes sociales en donde subo contenido extra. Además encontrarás Patreon (en la sección servicios) donde estreno contenido digital exclusivo mensual aparte del contenido gratuito de las demás redes. Recuerda que eres increíble y que te veré en el próximo artículo.